El Conde de Castilla, Fernán González, ayudó a Ramiro II a consolidar el trono, pero en 943 se rebeló junto al Conde de Saldaña. Según el cronista Sampiro:
“Fernán González y Diego Muñoz ejercieron tiranía contra el rey Ramiro, y aun prepararon la guerra. Mas el rey, como era fuerte y previsor, cogiólos, y uno en León y otro en Gordón, presos con hierros, los echó en la cárcel.”
Ramiro II los apresó, despojó a Fernán de sus bienes, le obligó a jurarle fidelidad y casó a su hija Urraca Fernández con su hijo Ordoño III. Aunque liberado después, Fernán González siguió conspirando desde la frontera oriental, incluso pactando con el Califa de Córdoba. Ramiro II se vio obligado a restaurar su título y privilegios para mantener la paz.