Una protesta que nos duele más allá del fuego
El próximo 23 de noviembre se celebrará en León una manifestación para denunciar la gestión de los incendios forestales que han arrasado buena parte de la Región Leonesa. El motivo es justo y urgente. La Junta de Castilla y León ha demostrado una gestión ineficaz, privatizadora y descoordinada. El abandono del medio rural leonés es evidente, y los efectos de los incendios en zonas como El Bierzo, Sanabria o La Cabrera han sido devastadores. Además, no hubo, dimisiones ni siquiera una breve disculpa, un tema aún "caliente" que sigue "encendiendo" a los leoneses.
Una convocatoria ajena
La protesta ha sido organizada desde Valladolid por la plataforma 'Respeto', integrada por partidos como PSOE, IU, Podemos y sindicatos como CCOO. Aunque el objetivo de la manifestación es legítimo, el hecho de que haya sido convocada desde fuera de la Región Leonesa genera incomodidad. Ver a colectivos políticos castellanos, organizando en León, portando banderas que no representan nuestra identidad, es una imagen que incomoda mucho. No por el contenido de la protesta, sino por lo que simboliza: León tratado como una provincia tutelada, como una tierra incapaz de alzar la voz por sí misma.
El silencio leonesista
La ausencia de la UPL, de los colectivos leonesistas, y de la sociedad civil de León en la organización de esta protesta es clamorosa. ¿Por qué no se ha convocado antes una gran manifestación en Zamora, Benavente, Ponferrada o La Bañeza? ¿Por qué hemos dejado que otros hablen por nosotros? La pasividad leonesa es el síntoma más grave de una enfermedad que avanza: la desaparición de la conciencia leonesa.
León no es Castilla
Este episodio vuelve a poner sobre la mesa una verdad incómoda: la autonomía de Castilla y León no funciona para León. Nos ningunean, nos esquilman, siembran división en El Bierzo enfrentando a comarcas hermanas con discursos diseñados desde Valladolid, y ahora, además, nos organizan. La manifestación del 23 de noviembre debería haber sido una expresión nacida desde la propia tierra leonesa, no una iniciativa externa. Porque el fuego ha quemado nuestros montes, pero también ha puesto en evidencia la fragilidad de nuestra representación y de nuestra voz.


