Junto al mantón, las dos prendas femeninas que desde antiguo nos han definido, el mantón y el pañuelo, aunque en la actualidad han perdido por completo su significado como una forma de cubrirse, tanto el pañuelo como el mantón en la mayoría de las mujeres que lo han usado y siguen usando lo vinculan al luto. Tal vez la tardía transformación social que han sufrido nuestros pueblos ha hecho pervivir durante más tiempo estas costumbres.
Si los hombres alistanos parecían que habían nacido con la boina en la cabeza, que siempre los recordábamos con boina y que solo se la quitaban para entrar en la iglesia, pues lo del pañuelo negro en la cabeza de la mujer alistana era y es todavía más rígido, aunque ya va desapareciendo, pues no se lo quitaban ni para entrar a misa, aunque también utilizaban el velo para ir a la iglesia, donde las mujeres debían ir cubiertas y los hombres descubiertos.
Solamente se lo quitaban para hacerse el retrato de la cédula o documento de identidad y porque no les quedaba más remedio.
La antigua alistana, esa mujer enlutada toda ella, menos el mandil, con el pañuelo negro cubriendo ese pelo largo bien peinado con raya en medio o «crencha» y moño atrás.
Para muchos, el pañuelo negro, es una imagen de dignidad, de vida sosegada, de añoranza; para algunos, quizás símbolo de sumisión, origen religioso que como una forma de cubrirse, supone una reverencia ante lo sagrado.
Antiguamente las mujeres lo llevaban al estilo gallego, atado sobre la cabeza dejando deslizar el nudo hasta la nuca, como se lleva el pañuelo merino del tradicional traje charro alistano.
El caso es que quitaba el frío en el invierno y «la calor» en el verano, por eso no nos era nada extraño ver a una mujer ataviada con pañuelo negro sobre su melena, dejando ver sus mejillas sonrojadas, quemadas por el sol o el frío.
Comenzaban a ponérselo como símbolo de luto riguroso tanto si el difunto era de su familia o de su marido. Muchísimas mujeres se lo pusieron en su primer luto y ya no se lo volvieron a quitar, sobre todo si enviudaba. Al final, como ocurría con la boina, se van a la tumba con él.
Abuela con pañuelo negro
«esmundando» o pelando patatas en el «poyo» del corral. Año 1970
Fotografía de Carlos Valcárcel
Mujeres de Riofrío de Aliste con pañuelo negro, con las maneras de llevarlo (1950) De derecha, a izquierda: Vicenta Rodríguez, Concepción Fernández, Andrea Blanco, Carmen González Prieto y María Blanco.
Fotografía de: Agustín Rodríguez Fernández
Mujeres con pañuelo y toquilla en Bercianos de Aliste (1971)
Fotografía de Rafael Sanz Lobato (†)
Mujeres con pañuelo negro hilando en la cocina. Las hermanas Ignacia (†), sentada en la banca hilando lana y de pié Estefanía (†) hilando lino. Fotografía del libro «Riofrío de Aliste» de Gregorio Rodríguez Fernández
Mujeres de Riofrío de Aliste a la salida de misa con pañuelo negro Años 80
Alistana con pañuelo negro en la era en Valer de Aliste
Mujeres con pañuelo en Riofrío de Aliste en la década de los 80. De izquierda a derecha, la Ti Jacinta (†), la Ti Gabriela (†), la Ti Petra (†) y Antonia
La Ti Aurora (†) de Riofrío de Aliste, década de los 80
La Ti Julia Chimeno (†) con el tamboril. Años 80 en Riofrío de Aliste
Lucía Andrés (†), sin pañuelo y Mercedes Gallego (†) con pañuelo y la «guaza» u hogaza de pan. Riofrío de Aliste años 80
La Ti Feliciana (†) al tamboril y la Ti Soledad (†) en el Baile del Sagrao un primero de enero de la década de los 80
Composición de como se anudaba el pañuelo a la antigua usanza
Por: Luis Javier Blanco