Las mentiras de la tele: los "errores" de emisión que deformaron la realidad de Castilla y León
Cómo la TV ayudó a destruir la identidad leonesa mostrando mentiras en las pantallas de televisión de millones de hogares.
Los españoles, no comprendían exactamente en qué consistían la nuevas comunidades ¿Castilla-León? ¿Castilla-La Mancha? ¿Dos Castillas? así que la TV expandió una idea de "comunidad" basado en "Castilla", y se fue integrando diariamente, con un impacto profundo, en las pantallas de televisión de millones de hogares.
Lo que a primera vista podría parecer una inocente simplificación del lenguaje de los informativos o de la meteorología nacional es, en realidad, un mecanismo asimilador continuo. Una serie de reiterados "errores" de emisión que, sostenidos durante décadas, han deformado activamente la percepción pública y han sembrado un profundo "cacao mental" identitario, haciendo que una parte significativa de la población de la región leonesa asuma una etiqueta geográfica que no le corresponde.
El origen de la mentira
Para comprender el origen de esta "confusión" generalizada, es necesario acudir a la raíz del diseño territorial de 1983. La comunidad autónoma de Castilla y León nació como un ente compuesto, integrado de manera explícita por dos regiones históricas distintas: la Región Leonesa (Salamanca, Zamora y León) y la región castellana. Se trató de una coexistencia birregional en una misma estructura administrativa, o al menos eso ponía el papel...
Sin embargo, desde el primer día los medios de comunicación nacionales han "simplificado" las cosas más de la cuenta. En lugar de respetar esa dualidad que marca el propio Estatuto, la televisión pública y privada ha optado por el atajo fácil. Poco a poco, esta comunidad birregional ha pasado a tratarse como una "región" en singular, o directamente bajo el nombre genérico de "Castilla". Y ese borrado constante de la parte leonesa, se transforma en que hoy más del 70% de los ciudadanos de Salamanca, Zamora y León dice no sentir ningún arraigo hacia la comunidad de Castilla y León. Empeñarse en homogeneizar algo que no lo es, ha abierto una brecha que ya cuesta cerrar entre lo que dice el papel y lo que siente la gente.
Sol en "ambas Castillas"
Ningún espacio televisivo retrata mejor esta deformación como la sección de El Tiempo. Durante años, la coletilla de cabecera de los presentadores, "sol y buenas temperaturas en ambas Castillas" (o "en las dos Castillas"), ha funcionado como un mantra de asimilación geográfica. Al meter en el mismo saco a Castilla-La Mancha y a Castilla y León, los mapas del tiempo asimilaban de forma automática y errónea a las provincias leonesas dentro de una comunidad puramente castellana.
Esta fea costumbre de los presentadores, se convirtió en una práctica estructural de los propios organismos oficiales del Estado. En 2020, el Colectivo Ciudadanos de la Región Leonesa (CCRL) llevó el problema al Senado. La propia AEMET, en su respuesta recogida en un expediente parlamentario, tuvo que admitir que el problema era real. Al repasar la base de datos histórica de los boletines nacionales de predicción diarios, aparecieron decenas de registros donde la AEMET recurría una y otra vez a expresiones como "ambas Castillas" o "las dos Castillas" para dar validez meteorológica a predicciones de heladas, nieblas o tormentas que afectaban de lleno a la Región Leonesa.
Tras la denuncia, a la AEMET no le quedó más remedio que agachar la cabeza: en septiembre de 2020 reconoció ante el Senado el "mal uso" de meter a las tres provincias leonesas en el mismo saco de "las dos Castillas", y prometió promover a partir de ahí "descripciones geográficas ajustadas" en toda su documentación meteorológica. Que lo admitieran por escrito deja una cosa clara: esto no era un despiste geográfico, era una chapuza administrativa y técnica que llevaba años deformando la realidad del territorio leonés.
Cronología de la rectificación oficial
Sep 2020.- La AEMET reconoce oficialmente ante el Senado el "mal uso" de las expresiones "ambas Castillas" para referirse a la Región Leonesa y promete descripciones geográficas ajustadas.
Oct 2020.- El Senado de España da un "tirón de orejas" a RTVE por el error reiterado de asimilar las provincias leonesas dentro de "las dos Castillas" en informativos y webs.
Ago 2025.- La Defensora del Espectador de RTVE admite la gravedad de la queja tras calificar a Salamanca como "Castilla" en el programa El Grand Prix del Verano.
El "tirón de orejas" a la corporación pública
El expediente de la AEMET tuvo continuación. Solo un mes después, en octubre de 2020, le tocó el turno a RTVE, la televisión pública estatal, con su correspondiente rapapolvo en la Cámara Alta. Las preguntas del senador Carles Mulet destaparon algo que se venía repitiendo desde hacía tiempo: la corporación pública usaba habitualmente en sus informativos y en sus contenidos web la expresión "las dos Castillas" para meter en el mismo saco a Castilla-La Mancha y Castilla y León, borrando de un plumazo la identidad Leonesa.
Este tirón de orejas parlamentario a RTVE dejó claro que la televisión pública estaba fallando en algo tan básico como ofrecer contenidos rigurosos y respetuosos con la diversidad territorial del Estado. En lugar de educar y reflejar la estructura legal de una autonomía birregional, los profesionales de la televisión estatal hacían de correa de transmisión de una geografía ficticia, metiendo en la cabeza de todo el país la idea de que la Región Leonesa no existe, y que todo lo que hay entre el Duero y el Tajo es una única realidad castellana.
El caso del "Grand Prix"
A pesar de los toques de atención parlamentarios de 2020, la falta de rigor y las malas prácticas han seguido colándose en la programación de entretenimiento más popular de TVE. El ejemplo más reciente y flagrante se produjo el 4 de agosto de 2025, durante la emisión de El Grand Prix del Verano en La 1 de TVE.
En un duelo que enfrentaba a la localidad de Herencia (Ciudad Real, Castilla-La Mancha) con Peñaranda de Bracamonte (Salamanca, Región Leonesa), el veterano presentador Ramón García presentó la competición ante millones de espectadores como un "vibrante duelo entre las dos Castillas". La reacción de la ciudadanía salmantina y de los colectivos leoneses no se hizo esperar en las redes sociales, que denunciaron la falsedad histórica e institucional de meter a un municipio de la provincia de Salamanca dentro de Castilla.
La queja formal fue admitida por la propia Defensora del Espectador de RTVE, que calificó oficialmente lo sucedido como un hecho "grave". La Defensora trasladó la reclamación a los responsables del Área de Entretenimiento de la corporación pública con la orden explícita de advertir al equipo de producción para que no volvieran a caer en semejante error terminológico. La corporación se excusó diciendo que no podía emitir una rectificación en pantalla al tratarse de grabaciones ya finalizadas, pero eso no le impidió eliminar discretamente cualquier rastro del desafortunado comentario de sus redes sociales y de su plataforma digital RTVE Play.
La TV también tiene que rendir cuentas
El lío mental que hoy arrastran muchos habitantes de las provincias leonesas (que sin conocer su propio estatuto ni su historia, se autodefinen erróneamente como castellanos) no es una evolución natural de su identidad, sino el resultado directo de una pedagogía del error. Los mapas del tiempo de la AEMET, los telediarios centralistas y las retransmisiones de entretenimiento de RTVE han funcionado durante más de cuarenta años como una maquinaria de asimilación cultural y de borrado de la identidad leonesa.
Resulta intolerable que las televisiones, públicas y privadas, actúen como agentes desinformadores de la geografía del Estado. RTVE, las autonómicas, las cadenas privadas con cobertura nacional... todas han repetido el mismo error hasta convertirlo en costumbre. Los errores de emisión no son inocuos; crean opinión pública, erosionan identidades legítimas reconocidas por el marco legal y amparan la invisibilización de una región histórica.
Ha llegado el momento de exigir que la pantalla se ajuste de una vez a la realidad del mapa, y que el rigor técnico prevalezca sobre la inercia de la asimilación castellana. Porque al final, un mapa que se repite mal durante cuarenta años deja de ser un error y se convierte en la versión oficial. Y esa versión oficial es la que hoy lleva a miles de leoneses a desconocer su propia tierra.
La Región Leonesa lleva demasiado tiempo menospreciada, olvidada, castigada...y de esto, la tele, tiene mucha culpa.
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