Alcornoque
Es muy común ver el alcornoque en casi toda la superficie de Zamora y Salamanca, tanto en forma de cultivo como en bosques naturales. Se considera una especie de clima mediterráneo: necesita más humedad que la encina y soporta peor el frío, por lo que en la región se concentra en el suroeste, en las comarcas de Aliste y Sayago.
Especialmente reseñable es el conocido como sofreral de Cerezal de Aliste, el bosque de alcornoques más grande de todo el norte peninsular, una masa forestal de excepcional valor ecológico y paisajístico.
Uso popular
De la corteza del alcornoque, y sin dañar el árbol, se extrae el corcho desde hace milenios. El corcho es usado por las empresas embotelladoras para el sellado de sus botellas, entre muchos otros usos. España produce alrededor del 30% de la producción mundial de corcho.
Curiosidades
El alcornoque es uno de los pocos árboles del mundo que sobrevive a la extracción de su corteza. El "descorche" se realiza a mano cada 9 años, arrancando la capa exterior sin dañar el tejido vivo del tronco. El árbol regenera su corteza completamente, y cada cosecha produce corcho de mayor calidad que la anterior. Un alcornoque puede ser descorchado más de 15 veces a lo largo de su vida.
El corcho es uno de los materiales más extraordinarios de la naturaleza: está compuesto en un 89% de aire, lo que lo hace ligero, impermeable, elástico, ignífugo y aislante al mismo tiempo. Una célula de corcho puede comprimirse hasta la mitad de su tamaño y recuperar su forma original, propiedad que ningún material sintético ha conseguido replicar perfectamente.
El alcornoque es además una armadura natural contra el fuego: su gruesa corteza de corcho actúa como aislante térmico y protege al árbol en los incendios forestales. Tras un fuego, el alcornoque es capaz de rebrotar desde el tronco y las raíces cuando otros árboles han muerto, convirtiéndose en uno de los guardianes más resistentes del monte mediterráneo.