El reinado de Ramiro III estuvo marcado por el esfuerzo de mantener la unidad del reino frente a revueltas internas y presiones externas. Tuvo que hacer frente a una incursión vikinga con cien barcos, comandados por el caudillo normando Gunther (Gunteredo), que según las sagas nórdicas llegaron hasta el Duero y el Algarve.