LA REGIÓN LEONESA
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Folclore en

Trás-os-Montes

La región de Trás-os-Montes, rodeada por cadenas montañosas y menos permeable a influencias exteriores durante siglos, ha preservado una cultura genuina, traducida en tradiciones ancestrales únicas y dialectos propios como el mirandés, el sendinés o el riodonorés. Esta herencia ancestral, es un reflejo profundo del aislamiento histórico y de la conexión umbilical de sus gentes con el viejo Reino de León.

La Gaita de Fole y la Herencia Celta

La gaita de fole transmontana (también llamada mirandesa) es el instrumento principal de toda el área. Su presencia, que comparte lazos inseparables con Sanabria y Aliste, remite a las profundas raíces celtas del noroeste peninsular. Tradicionalmente de construcción artesanal en madera de boj y fuelle de cabrito, era el propio gaitero quien la construía, afinaba y tocaba en las fiestas de la aldea.

Su timbre es único y primitivo. Posee frecuentemente una escala con micro-intervalos no temperados (como la presencia de una 3ª neutra), lo que le confiere una sonoridad muy particular, perfectamente adaptada a los antiguos romances y cantos modales de la región. En las grandes celebraciones, la gaita surge muchas veces acompañada por la caja y el bombo, en la célebre formación de los Zés Pereiras o Gaiteiros.

Danzas Antiguas: Los Pauliteiros

Una de las mayores joyas folclóricas de Trás-os-Montes y de toda la Península Ibérica es la Danza de los Paulitos, con epicentro en Miranda do Douro. Se ejecuta en dos filas de cuatro bailadores ("pauliteiros"), donde los del centro marcan el paso y los de los extremos guían la coreografía, compuesta por diversas figuras o "lhaços" (lazos) marcados por el sonido seco del entrechocar de los palos, antiguos sustitutos de las espadas. Esta exhibición de impresionante polirritmia se ha vinculado tradicionalmente a las antiguas danzas pírricas de origen guerrero heleno-romano, hipótesis que respalda el propio traje: el sombrero adornado evoca un yelmo militar, y el chaleco y la camisa recuerdan una armadura.

Acompañados por el sonido vibrante de la gaita, caja y bombo, los pauliteiros están considerados uno de los máximos iconos del folclore ibérico. En abril de 2025 sus danzas rituales fueron inscritas en el Inventario Nacional del Patrimonio Cultural Inmaterial de Portugal, un paso que se entiende como preludio de una futura candidatura a Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.

El Romanceiro y los Cantos de Trabajo

El romanceiro transmontano es considerado por los especialistas como una de las ramas más singulares e importantes de la tradición europea. La música vocal revela un lirismo sobrio, severo y penetrante, sin adornos innecesarios, acompañando antaño cada momento del ciclo agrícola. Algunos de los ejemplos más notables incluyen:

  • Cantigas de Segada y Malla: Cantadas en los campos para acompasar el ritmo de trabajo de la siega del centeno o la malla del lino. Ejemplos célebres incluyen "O Conde Ninho", "Agora baixou o Sol" o "Malva, malveta".
  • Galandum: Una danza de la región mirandesa de sabor profundamente arcaico, a menudo acompañada por la "fraita" (flauta pastoril de tres agujeros, prima hermana de la chifla leonesa), panderos, conchas y ferrillos (triángulo).
  • Murinheira y Carvalhesa: Danzas típicas que animaban (y aún animan) las verbenas de los pueblos.
  • Encomendações das almas: Cánticos lúgubres y ancestrales entonados a medianoche durante la Cuaresma en las encrucijadas, en una clara supervivencia del antiguo culto a los muertos asociado al Cristianismo.

Sonidos de Trás-os-Montes