Motolinía de Benavente y los Doce Apóstoles
Uno de nuestros hijos más universales, cuya vida y obra son testimonio de la tenacidad y humildad de nuestra tierra
Toribio nació en Benavente hacia 1482, o quizá en la cercana aldea de Paredes (Zamora) hoy desaparecida. Aunque diversas fuentes debaten su año de nacimiento entre 1490 y 1495, sus propios escritos en los Memoriales indican que al "plantar palmas" en 1531 ya «pasaba de los cuarenta años», lo que sitúa su origen en la década de 1480.
Raíces y formación en tierras leonesas

Pintura de Fray Toribio de Benavente o "de Paredes"
La identidad del joven Toribio está profundamente arraigada a nuestra geografía. Aunque su apellido familiar era Paredes, adoptó el de su capital administrativa y espiritual, Benavente, al tomar el hábito franciscano.
Su vocación le llevó a recibir el hábito en el convento de la villa de Mayorga, lugar perteneciente entonces al condado de Benavente y población históricamente leonesa hasta la división de Javier de Burgos. Esta casa, una de las más antiguas de la provincia franciscana de Santiago y de toda la Península Ibérica, fue donde Toribio se formó bajo la maestría de fray Juan de Argumanes. Durante su estancia en Mayorga, nuestro protagonista forjó un espíritu de estudio y disciplina antes de trasladarse a la provincia franciscana de Extremadura para unirse a la reforma de la Custodia de San Gabriel, donde profundizó en el voto de pobreza absoluta y la imitación de Cristo.
La misión de los "Doce Apóstoles" y el nombre "Motolinía"

Azulejo dedicado a los "doce apóstoles franciscanos", ubicado a las afueras del convento de San Francisco del Berrocal de Belvís de Monroy (provincia de Cáceres, España)
En 1524, nuestro paisano fue elegido por fray Martín de Valencia para formar parte de la histórica expedición de los "doce apóstoles" franciscanos, enviada para la evangelización de la Nueva España.
Partieron de Sanlúcar de Barrameda (Reino de Sevilla) el 25 de enero y, tras desembarcar en México el 13 de mayo, recorrieron a pie y descalzos los 400 kilómetros hasta la capital azteca . Al entrar en México, los indígenas, asombrados por sus hábitos rotos y su extrema flaqueza, exclamaban: "¡Motolinía, motolinía!". Al preguntar Toribio el significado y saber que en náhuatl quería decir «el pobrecito» o «el desdichado», decidió que ese sería su nombre para siempre, en un gesto de humildad que selló su compromiso con los lugareños.
Fue el Primer etnógrafo del mundo azteca
Toribio no era un misionero corriente, se convirtió en el primer etnógrafo del mundo azteca. Aprendió rápidamente la lengua náhuatl, lo que le permitió integrarse con esta civilización y obtener información de primera mano de los indígenas, quienes le descifraban sus propios códices.
Gracias a este dominio lingüístico, se dedicó a investigar con rigor los ritos, las costumbres y la historia de los pueblos prehispánicos, rescatando una memoria que de otro modo se habría perdido. Su obra cumbre, la Historia de los indios de la Nueva España, es un retrato fiel y compasivo del indio, en el que huye tanto de la censura como de la idealización, limitándose a contar con sencillez la realidad que observaba.
Como defensor de los derechos indígenas, luchó incansablemente contra los tributos excesivos, a los que consideraba una de las "plagas de la tierra", y denunció el maltrato de los colonos y capataces, a quienes acusaba de ser "zánganos" que consumían el sudor de los naturales.
Esta postura lo llevó a un sonado enfrentamiento con Bartolomé de las Casas, a quien criticó duramente por considerar que su visión era meramente teórica y equivocada. Motolinía le reprochaba a De las Casas ser un hombre "inquieto y bullicioso" que no bautizaba ni instruía a los indios, sino que los fatigaba haciéndoles cargar sus propios escritos.

Retrato de Bartolomé De Las Casas
Frente a la postura del dominico, nuestro paisano reivindicaba la convivencia diaria, humilde y profunda que los franciscanos mantenían con el pueblo, viviendo descalzos y compartiendo su pobreza. Es fundamental entender que Toribio convivía estrechamente con ellos y conocía su realidad en primera persona.
Basándose en esa experiencia directa, sostenía que, pese a sus virtudes, los aztecas habían sido un pueblo belicoso, sanguinario y usurpador. Para Motolinía, esta realidad justificaba la conquista como una condición necesaria para liberar a los naturales de la tiranía de los sacrificios humanos y de la influencia del demonio, permitiendo así que su naturaleza, que él definía como dócil y humilde, floreciera en la fe cristiana
La Disputa con De las Casas
El conflicto entre nuestro paisano Fray Toribio de Benavente (Motolinía) y Bartolomé De las Casas fue uno de los enfrentamientos ideológicos más intensos de la época, motivado por dos visiones radicalmente opuestas sobre cómo debía realizarse la labor en el Nuevo Mundo:
Legitimidad de la Conquista: De las Casas condenaba la conquista de forma absoluta, considerándola una guerra injusta e inadmisible. Motolinía, en cambio, la defendía tajantemente como una condición necesaria para acabar con los sacrificios humanos y permitir la evangelización; para él, la victoria de Cortés era providencial.
El método del Bautismo: Este fue un punto de fricción constante. Los franciscanos como Toribio practicaban bautizos masivos para salvar rápidamente al mayor número de almas . De las Casas se oponía radicalmente, exigiendo una preparación y catequesis previa muy rigurosa, llegando incluso a negarse a bautizar a indios que ya estaban preparados, lo que indignaba a Motolinía.
Conocimiento de la realidad: Motolinía acusaba a De las Casas de ser un teórico inquieto y bullicioso que no conocía la realidad del indio desde la convivencia diaria. En una famosa carta al Emperador, nuestro paisano le reprochó que
"mientras decía amar a los indios, los fatigaba haciéndoles cargar sus escritos y pertenencias sin bautizar a ninguno".Soberanía real: El rifirrafe llegó a su punto más alto con el Confesionario de Las Casas. En este texto, el dominico negaba el derecho de los reyes de Castilla sobre las Indias y ordenaba la excomunión de los encomenderos. Toribio vio esto como un ataque gravísimo que ponía en peligro todo el sistema colonial y la estabilidad de Nueva España. La tensión culminaría en 1555 con una durísima carta de Motolinía a Carlos V, en la que pedía al Emperador que impusiera silencio a De las Casas por el "gran daño" que sus escritos estaban causando a la Corona y a la paz de la tierra.
El recibimiento de Cortés: El día que el poder se arrodilló ante la humildad

Cortés recibe a los doce misioneros franciscanos. Mural en la parroquia a Ozumba (Estado de México).
El encuentro final en México-Tenochtitlán, el 18 de junio de 1524, supuso un hito que asombró tanto a "españoles" como a indígenas. Hernán Cortés, conocedor de la llegada de nuestro paisano y sus compañeros, ordenó que en todos los pueblos se barrieran los caminos y se recibiera a los frailes con repique de campanas y velas encendidas.
Para dar ejemplo de máxima humildad ante los lugareños, mandó a sus capitanes y soldados que se hincasen de rodillas para besar las manos y los hábitos de los franciscanos. Cuando los frailes llegaron cerca de la capital, Cortés se apeó del caballo y fue el primero en arrodillarse ante fray Martín de Valencia.
Los líderes indígenas, incluyendo al señor de México, Guatémoc, quedaron espantados y atónitos al ver que el hombre al que consideraban casi un ídolo o un dios se humillaba ante doce hombres flacos, amarillos, descalzos y con los hábitos rotos.
Este acto de sumisión pública fue una muestra de devoción, así como una estrategia política de Cortés para legitimar su empresa y establecer el respeto que los indios debían tener hacia los nuevos guías espirituales.
Desde aquel día, nuestro paisano y sus hermanos de orden fueron vistos como figuras sagradas, marcando el inicio de una nueva era en la que la humildad de un benaventano se impuso sobre la fuerza de las armas.
Obra de Fray Toribio de Benavente
Fundación de la Ciudad de los Ángeles (Puebla): Fue el principal impulsor de su creación ante la Real Audiencia. El asentamiento se inició el 16 de abril de 1531 (día de Santo Toribio de Astorga) y nuestro paisano fue el encargado de oficiar la primera misa.
Monasterio de Tlaxcala: Toribio edificó este monasterio bajo la advocación de la Madre de Dios durante los cuatro años que ejerció allí como guardián.
Custodia del Santo Nombre de Jesús (Guatemala): Durante su misión evangelizadora en Centroamérica, fundó formalmente esta custodia el 2 de junio de 1544.
Hospital de la Encarnación (Tlaxcala): Si bien las fuentes señalan que los indios lo edificaron en 1537, Toribio era el guardián del convento en ese momento y fue el relator de su inauguración, donde se atendieron a los primeros 140 enfermos.
Convento en Atlixco: Aunque los datos de sus últimos años son más escasos, algunos biógrafos sugieren que residió en Atlixco como guardián y que pudo ser el fundador de un convento franciscano allí en algún momento anterior a 1562.
Iglesia de Santa María de Jesús (Coatepec): Se menciona que fue la primera iglesia edificada fuera de los monasterios iniciales en una zona donde Toribio trabajó intensamente bautizando a la población.
Primeras arboledas y cultivos: Siguiendo la tradición de que "dondequiera que estaba, plantaba una arboleda", se le atribuye la plantación de los primeros dátiles en Cuernavaca (Quauhnáhuac) en 1531, además de fomentar el cultivo de morales para la industria de la seda en la región de Puebla.
Bibliografía consultada:
Motolinía, Fray Toribio de Benavente. Historia de los indios de la Nueva España. Edición, estudio y notas de Mercedes Serna y Bernat Castany. Real Academia Española / Centro para la Edición de los Clásicos Españoles, 2014 / Baudot, Georges. Utopía e historia en México. Espasa-Calpe, 1983 / Mendieta, Jerónimo de. Historia eclesiástica indiana. / O’Gorman, Edmundo. El libro perdido de Fray Toribio Motolinía. Ensayo de reconstrucción de la obra histórica extraviada. Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 1989 / Real Academia de la Historia. Biografía de Toribio de Benavente (Motolinía). Diccionario Biográfico electrónico (enlace proporcionado en la conversación) / Díaz del Castillo, Bernal. Historia verdadera de la conquista de la Nueva España. / García Icazbalceta, Joaquín. Colección de documentos para la historia de México.
Autor
Rubén SilvaApasionado de nuestro legado histórico y cultural. Monitor de cultura tradicional leonesa, Técnico especialista en Dinamización del Medio Rural y Desarrollador de aplicaciones web.
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