Tras participar activamente en el debate posterior a la conferencia de Antonio Turiel, desde Conceyu País Llionés vemos con claridad que la defensa de nuestro territorio frente a la actual deriva energética solo es posible desde una administración cercana, soberana y propia, capaz de proteger León de decisiones impuestas desde fuera.
La autonomía leonesa no es una cuestión identitaria abstracta, sino una herramienta de defensa real del territorio, de la salud y de la democracia.
Un modelo que no va a prosperar
La llamada transición energética se presenta a menudo como una oportunidad histórica para combatir el cambio climático y garantizar un futuro sostenible. Sin embargo, cada vez más voces expertas alertan de que el modelo que se está imponiendo no solo es insuficiente, sino profundamente injusto con determinados territorios.
Una de esas voces es la del físico e investigador del CSIC Antonio Turiel, que ofreció en León la conferencia “La transición energética y sus peligros: de la renovable eléctrica industrial al biogás y la biomasa”.
Lejos del optimismo institucional, Turiel fue claro: el actual modelo de transición energética no va a prosperar y va a suponer una enorme pérdida de tiempo y dinero. No porque no sea necesario abandonar los combustibles fósiles, sino porque se pretende hacerlo sin cuestionar el nivel de consumo, sin planificación real y trasladando los impactos ambientales a territorios periféricos.
Límites planetarios y emergencia climática
El punto de partida es contundente: la humanidad ha sobrepasado 7 de los 9 límites planetarios de seguridad, entre ellos la pérdida de biodiversidad, la contaminación química, la alteración de los ciclos del nitrógeno y del fósforo, la crisis del agua dulce o la acidificación de los océanos. El margen de reacción es ya mínimo.
A esto se suma un desequilibrio energético del planeta sin precedentes: la Tierra está acumulando un exceso de energía equivalente a 12 bombas atómicas por segundo. De mantenerse esta tendencia, territorios del interior como León podrían experimentar temperaturas extremas en las próximas décadas.
El mito del reemplazo energético
Turiel recordó que la transición energética no se impulsa solo por razones climáticas, sino porque los combustibles fósiles se están agotando. El petróleo barato ya no existe, los nuevos yacimientos no son rentables y la producción mundial podría caer de forma muy significativa antes de mitad de siglo.
Frente a ello, se ha apostado por un modelo de renovables eléctricas industriales —eólica y fotovoltaica— que no puede sustituir el consumo energético total, sino únicamente una parte del consumo eléctrico. A esto se suman la escasez de minerales críticos, el encarecimiento de materiales, los fallos estructurales en aerogeneradores y una red eléctrica diseñada para abaratar costes, no para garantizar estabilidad.
Tecnologías presentadas como soluciones milagro, como el hidrógeno verde o el coche eléctrico, muestran cada vez más límites técnicos, económicos y ambientales.
Biogás y biomasa: falsas soluciones
En este contexto, el capital está girando hacia nuevas “alternativas verdes” como el biogás y la biomasa, que Turiel calificó sin rodeos como falsas soluciones.
El biogás, basado en purines y residuos ganaderos, requiere macroplantas, miles de camiones, genera digestatos contaminantes y no es viable sin subvenciones públicas.
La biomasa se basa en la quema de madera, con emisiones de CO₂ y destrucción de ecosistemas, especialmente cuando se plantea como extracción intensiva para redes de calor.
Estos proyectos no responden a una lógica ecológica, sino financiera y geopolítica, trasladando la contaminación al sur de Europa y a zonas rurales con menor capacidad de defensa institucional.
¿Hay esperanza para León?
Durante el debate, Conceyu País Llionés a través de Carlos Cerra se planteó una pregunta clave, partiendo de un diagnóstico duro pero realista —«nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio»—:
En un mundo globalizado y en crisis, siendo León una parte pequeña de ese todo,
¿hay esperanza para León?
Turiel respondió que sí, que León tiene mayor resiliencia que otros territorios.
Las montañas nos protegen de fenómenos extremos como los huracanes que afectarán con mayor virulencia a las costas gallegas y asturianas, y nuestros bosques y ríos, si se cuidan adecuadamente y se protegen de incendios y agresiones antiecológicas, constituyen un sistema natural de defensa excepcional.
Pero esa fortaleza es precisamente lo que hoy está en riesgo. De forma muy gráfica, Turiel resumió la situación con una frase contundente: «Si fuera bueno para León, no se instalaría aquí.»
Proyectos regionales y democracia bloqueada
Desde Conceyu se planteó también una segunda cuestión, formulada por Ismael González, sobre la proliferación en León de proyectos de fotovoltaica, eólica, hidrógeno, residuos, biogás y biomasa, muchos de ellos declarados Proyectos Regionales:
Estas declaraciones suponen una imposición:
no requieren licencias municipales, permiten expropiaciones directas y limitan gravemente la capacidad de resistencia de la población.
¿Qué gana la Junta de Castilla y León al imponer estos proyectos prácticamente por la fuerza?
Turiel explicó que no es un fenómeno exclusivo de León, sino parte de una estrategia en la que el sur de Europa actúa como tierra de sacrificio para satisfacer las necesidades energéticas de Centroeuropa, asumiendo contaminación del suelo y del aire.
Desde Conceyu se añadió además una comparación reveladora: mientras en Valladolid varias plantas de calor se han tramitado por la vía ordinaria, con Evaluación de Impacto Ambiental y posibilidad de alegaciones, en León proyectos similares se imponen como regionales.
La respuesta de Turiel fue clara:
en León se prevé oposición vecinal, y por eso se recurre a mecanismos preventivos que neutralizan la participación ciudadana y el debate democrático.
Decrecer o colapsar
La conclusión es incómoda, pero inevitable: no existe una transición energética capaz de mantener el actual nivel de consumo.
La única salida real es un cambio profundo de paradigma, basado en el decrecimiento, la reducción del consumo, la relocalización y el respeto a los límites naturales.
León tiene condiciones para ser territorio de vida, biodiversidad y despensa, no una zona de sacrificio al servicio de intereses ajenos. Defenderlo no es oponerse al futuro, sino defender uno posible.
Conceyu País Llionés
León, 4 de enero de 2026